La autora describe en esta obra las vicisitudes que vive la familia desde el momento en que recibe el diagnóstico de la discapacidad del hijo y a lo largo del recorrido que realiza en la búsqueda de recuperar un nuevo equilibrio familiar.
En esta descripción va ahondando en el mundo emocional de todos los actores de este escenario: los padres, los hermanos, el niño con discapacidad, el profesional que da el diagnóstico y los demás profesionales intervinientes.
Dedica, además, una parte importante de la obra a profundizar en las respuestas afectivas del docente de especial ante la tarea que desempeña. También se describen las vicisitudes ante la tarea que viven los docentes de escuela común que tienen o han tenido niños con discapacidad integrados en sus aulas, y las vicisitudes de los docentes integradores.
A través de las páginas del libro la autora va logrando trazar puentes para acercar a todos los integrantes de esta trama vincular. La gran riqueza de los testimonios facilita este cometido.
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